Cosí fan tutte y la muerte de los albaneses

1. Così fan tutte.

Junto a Le nozze di Figaro (1786) y Don Giovanni (1787), Così fan tutte (1790), catalogada con el número 588 de la producción mozartiana según el Köchel Verzeichnis[1], es la tercera colaboración entre W. A. Mozart y el libretista italiano Lorenzo da Ponte (1749-1838) y es considerada una Opera buffa[2].

El argumento de este drama jocoso en dos actos, compuesto en la época de mayor penuria económica del compositor -en su alojamiento en el barrio de la periferia de Viena, en Alsegrund-, se basa en el convencimiento de dos jóvenes oficiales, Ferrando (tenor) y Guglielmo (barítono),  de la fidelidad de sus novias, Dorabella (mezzosoprano) y Fiordiligi (soprano), hasta el punto de aceptar el reto, planteado por un viejo amigo, Don Alfonso (bajo), de poner su fidelidad a prueba. Fingen su marcha a la guerra y regresan caracterizados como albaneses para hacer cada uno la corte a la novia del otro. La traición amorosa queda probada, resumiendo Don Alfonso el argumento en la moraleja “así hacen todas” y volviendo a juntar las parejas “correctas”.

En la tercera escena del primer acto, los “albaneses” amenazan con quitarse la vida ingiriendo arsénico si no se les permite cortejar a las hermanas Fiordiligi y Dorabella (“Si mora, si, si mora, onde apagar le ingrate”). Don Alfonso intenta calmarlos (“C’è una speranza ancora; non fate, oh dei, non fate”), pero entonces beben el veneno (“Veleno buono e bello, che ad essi in pocchi istanti la vita toglierà”), el arsénico[3], y se desmayan (“Ah, che del sole il raggio fosco per e diventa. Teremo, le fibre e l’anima par che mancar si senta, nè puè la lingua o il labbro accenti articolar”).

Fiordiligi y Dorabella piden auxilio (“Gente, accorrete, gente!”) siendo Despina (soprano), una doncella, la única que aparece en escena y que, junto a Don Alfonso, partirá en busca de un médico. Poco después, llega un médico, realmente Despina disfrazada (“Despina in maschera!”), que, usando un gran imán[4] (“Questo è quel pezzo di calamita: pietra mesmerica”), consigue revivir a los “albaneses”.

Los hombres, recuperados[5] actúan como si acabasen de sufrir una alucinación (“Son di Giove innanzi al trono?”) exigen un beso de las diosas que están ante ellos (“Dammi un bacio, o mio tesoro; Un sol bacio, o qui mi moro”). Las hermanas los rechazan (“Ah, che troppo si richiede”), aunque Don Alfonso y el doctor, Despina, les instan a que lo hagan (“Secondate / Per effetto di bontade”).


[1] El texto original está disponible en la plataforma Google books en el siguiente enlace: http://books.google.bg/books?id=kV4VAAAAYAAJ&hl=es

[2] También denominada Commedia per música,  tiene sus orígenes en los intermezzi que, al igual que la serva padrona de Giovanni Battista Pergolesi (1710-1736) se interpretaban entre actos de la opera seria y que según indica Alier (2008:62-64), [ Alier, R. (2008). Qué es esto de la ópera?. Barcelona: ed. Robinbook], los empresarios promueven dado el beneficio que supone la asistencia de público de estrato social más humilde a las representaciones. La base de la opera buffa, como expone Heartz (1997:25-49) [Heartz, D. (1997). “Goldoni, opera buffa, and Mozart’s advent in Vienna” en Hunter M & Webster J. (1997). Opera buffa in Mozart’s Vienna. U.K.: Cambridge Univ. Press] está en cuatro óperas de dos compositores napolitanos: La finta cameriera y Madama Ciana de Gaetano Latilla (1711-1788), y  La commedia in commedia y  La liberta nociva de Rinaldo di Capua (1705-1780). Estas óperas proveen los modelos sobre los que trabajará Goldoni para crear, en Venecia, la opera buffa, en 1748-49.

[3] El arsénico, procedente del griego Aarsenkon (potente) fue obtenido hacia 1250 por Alberto Magno calentando el óxido de arsénico con jabón, se convirtió en el arma homicida favorito de la Edad Media y el Renacimiento, sobre todo entre las clases dominantes en Italia dado que los síntomas son similares a los del cólera siendo difícil de detectar. En el siglo XIX era conocido como “polvo de la herencia”. El arsénico total diario ingerido por los humanos, del medio no industrial, no suele superar los 0,3 mg/día. La intoxicación aguda por una dosis alta de arsénico se caracteriza por un cuadro multisistémico. Si el arsénico ingerido es soluble, el cuadro comienza a los 15-30 minutos. Como expone James C. Whorton (2010) en  The arsenic Century,[Whorton, J.C. (2010). The arsenic Century. USA: Oxford University Press] el primer síntoma es calor y opresión en el esófago causando dificultades para tragar. Los efectos registrados por la ingesta de arsénico son dolor abdominal súbito y vómitos, diarrea profusa (a veces sanguinolenta), dolor de garganta, boca seca y sed, aliento y deposiciones con olor a ajo, signos de estado de shock (pulso débil y rápido, piel fría y húmeda, tensión arterial baja y piel azulada), trastornos cardiopulmonares, arritmias, edema agudo de pulmón, delirio e inconsciencia súbita, coma, convulsiones, debilidad muscular.

[4] La piedra mesmérica empleada para revivir a los “albaneses” es un artículo que realmente existió en la época de Mozart. El médico alemán Franz Mesmer (1734-1815), considerado padre de la hipnosis moderna y defensor de la teoría del “magnetismo animal”, había entablado muy buenas relaciones con la familia Mozart al ofrecer los jardines de su casa en Viena para la representación de la ópera Bastien und Bastienne, cuando Mozart apenas contaba con doce años de edad. Con una tesis doctoral cuyo tema era la influencia de los planetas en la salud, en 1779, Mesmer, expone su doctrina con el título Mémorie dur la déconverte du magnétisme animal, siendo éste “la propiedad del organismo animal que le hace susceptible de ser influido por los cuerpos celestes y la acción recíproca de quienes lo rodean” llamado así por su analogía con el imán. En el ejercicio de su medicina, comienza a tratar a sus pacientes con imanes minerales para en un segundo nivel obviar el uso de imanes y proyectar el fluido del magnetismo animal del médico al paciente.

[5] Edgar Allan Poe en el cuento La verdad sobre el caso del señor Valdemar describe los hipotéticos efectos de la mesmerización en un moribundo. Valdemar, enfermo terminal de tuberculosis, consiente en experimentar con el mesmerismo al borde de la muerte. En trance, afirma primero que está muriendo, luego que está muerto. P… [personaje principal] le deja en un estado mesmérico durante siete meses, durante los cuales carece de pulso y respiración perceptible, y su piel se aprecia pálida y fría. Finalmente trata de despertarlo, y en el transcurso de la operación todo el cuerpo de Valdemar degenera instantáneamente, según el relato, en una masa casi líquida de odiosa y repugnante descomposición.

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